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Introducción Histórica

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Hermandad del Buen RemedioINTRODUCCION HISTORICA DE LA FUNDACION DE LA HERMANDAD “DEL BUEN REMEDIO”.

ACONTECIMIENTOS, FECHAS Y DATOS MAS DESTACABLES A LO LARGO DE SU HISTORIA.

En las postrimerías de los años 70 de este recién pasado siglo XX, surgen en Andujar ciertos movimientos de jóvenes con gran interés por el mundo de las hermandades y cofradías; cristianos medianamente comprometidos, muchos de ellos pertenecientes a grupos de jóvenes cristianos ligados a parroquias como es el caso del desaparecido “Grupo Joven Sta. María”, del que precisamente surgieran parte de los futuros fundadores de nuestra hermandad. Pues precisamente estos, muchos de ellos adolescentes, y uniéndose a otros tantos con inquietudes similares y sobre todo con el interés de querer hacer resurgir la Semana Santa de nuestra ciudad, desde el punto de vista cofrade, deciden unir fuerzas para intentar llenar ese vacío revitalizando lo ya existente y que se encontraba adormecido y sobre todo anclado en el pasado y el abandono.

Estos movimientos jóvenes tienen así mismo el denominador común, de mirar en el espejo de la Semana Santa que se vivía Guadalquivir abajo, concretamente en el modelo sevillano, y no únicamente por su estética y refinamiento en lo referente a las representaciones religiosas de sus pasos y de sus Imágenes Sagradas, sino por el sentido de participación general durante todo el año que se vive en el seno de sus Hermandades y Cofradías, llenando la vida de sus componentes con innumerables actos, cultos y celebraciones compartidas, haciendo de esas corporaciones grandes familias unidas por la fe y la devoción a Cristo y su Bendita Madre, plasmados en las imágenes titulares de cada hermandad.

Ese sentimiento que pretenden llevar al seno de algunas de las Hermandades existentes por entonces en Andujar, es rechazado por quienes en esos momentos las mantienen tímidamente vivas.

Es por ello que, trascurridos dos o tres años, adentrados los 80, ese grupo, por entonces ya compacto, decide definitivamente que hay que fundar una nueva Hermandad, con nuevas advocaciones y con ese nuevo carisma que ansían llevar a la práctica.

Apoyados por el entonces párroco de Sta. María La Mayor y Arcipreste de la ciudad, constituyen lo que sería la Junta Gestora encargada de confeccionar el proyecto de Reglas para la futura hermandad, a través de un curioso documento, que se encuentra en los archivos de nuestra Hermandad, firmado por todos los miembros fundadores y el propio párroco ya referido. Este, a la sazón D. Fernando Caballero González, ofrece a este grupo de jóvenes, y algunos ya menos jóvenes, para acompañarles en el aspecto espiritual, a la persona del que por aquellos momentos es su coadjutor: el Trinitario Padre Santiago Cantón Franco. El fraile en cuestión se ilusiona con la idea uniéndose al grupo definitivamente y constituyéndose con todos ellos en fundador de la nueva Hermandad. Este trinitario se convertiría en el primer Director Espiritual de la misma.

En reuniones casi diarias, comienzan a perfilar los innumerables detalles a tener en cuenta, se enfrentan con resolución a los problemas que van apareciendo en el camino y que sin duda no serán pocos y afrontando, en definitiva, con entusiasmo la redacción de ese proyecto de Reglas, requisito indispensable para la constitución de la Cofradía, y que serán los futuros cimientos de la misma.

Los avatares y las circunstancias, amén de esa ligazón desde los primeros momentos con la Orden de la Santísima Trinidad, harán que esta nueva corporación nazarena, una vez constituida canónicamente, quede establecida en la Iglesia del Convento de Monjas Trinitarias de Andújar. Y así lo sería mediante decreto de Erección Canónica de 14 de Junio de 1.983, firmado por, en aquel momento, el Obispo de nuestra Diócesis D. Miguel Peinado Peinado, mediante el cual quedaban aprobadas las primeras Reglas de nuestra Hermandad. Nos habíamos constituido oficialmente como Hermandad de Penitencia con el siguiente título: Trinitaria Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntro. Padre Jesús de la Sentencia y María Stma. Del Buen Remedio.

Aquella Junta Gestora, convoca para el 26 de Septiembre de 1.983, y siguiendo lo establecido en las recién aprobadas Reglas, el que seria primer Cabildo General de Elecciones. Al mismo asisten todos cuantos, en los meses anteriores, habían sido recibidos como futuros hermanos y que, cumplida la mayoría de edad, podían participar con su voto en la elección de la que sería la primera Junta de Gobierno. Es elegida, llegado el momento, la encabezada por Pedro Alcántara Palomino, convirtiéndose este en el primer H. Mayor de nuestra Hermandad.

Tiempo atrás habían quedado aprobados y encargados los primeros proyectos necesarios para comenzar a caminar en esta nueva aventura cristiana y cofrade. El más importante sin duda era el de la hechura de las Imágenes a las que daríamos culto y que representarían a Cristo y su bendita Madre. La confección a la vez de ambas, supondría para esta humilde Hermandad un importante gasto al que sería muy difícil hacer frente. Se acuerda pues comenzar con la imagen de Maria Stma. Del Buen Remedio hasta poderla sacar a la calle bajo palio y continuar posteriormente con la de Ntro. Padre Jesús de la Sentencia.

La talla de nuestra virgen titular sale del taller sevillano de Antonio Dubé de Luque, imaginero que la creara, camino de Andújar, en las vísperas del día establecido para su bendición. Así el 8 de Octubre de 1.983, en una solemnísima Función presidida por el trinitario Santiago Cantón y asistido por el entonces Director Espiritual de la Hermandad de la Virgen de la “O” de Sevilla, tendría lugar la bendición y entronización de la Imagen de nuestra bendita titular. En aquel mismo acto toman posesión y juran sus cargos los componentes de la recién elegida Junta de Gobierno, así como se procede, por parte del Secretario Primero, a la toma de jura de Reglas de los que serían los primeros cien hermanos de esta nueva corporación. Si bien la Cofradía tiene personalidad jurídica desde el momento de la aprobación de sus Reglas y su Erección Canónica, es a partir de este 8 de Octubre cuando los recién constituidos como primeros hermanos, sienten la permanencia a la institución en que la van a volcar su religiosidad y su sentido de la fe, durante muchos años.

A partir de esta emblemática fecha nuestra Hermandad comienza su andadura y su vida diaria. Se celebran los cultos establecidos, se organizan actos de formación y de convivencia, se acude con Insignias a cuantas celebraciones prescriben nuestras Reglas, se procede a la captación de nuevos hermanos y se llevan a cabo proyectos encaminados a conseguir los recursos necesarios que ayuden a ese caminar diario así como al encargo de enseres necesarios para la futura salida procesional con la Imagen de nuestra Madre Del Buen Remedio.

La escasa tradición y el poquísimo arraigo de la Semana Santa en Andújar, obliga a los hermanos a multiplicar sus esfuerzos y actividades para conseguir esos imprescindibles recursos. Un grupo de hermanas se unen para bordar las bambalinas del paso de palio así como otros enseres. Poco a poco se van adquiriendo, con muchísimo esfuerzo, el resto de las insignias así como los elementos que formaran ese ansiado paso de palio. En el verano de 1.985 llega la parihuela; se constituye la primera cuadrilla de hermanos costaleros dando comienzo sus ensayos de forma inmediata. Se estaba preparando pues la primera Salida Penitencial de nuestra Cofradía.

El Jueves Santo de 1.986, la Hermandad “Del Buen Remedio”, como así se la conoce hoy en día, hace su primera Estación de Penitencia desde la iglesia conventual de las monjas trinitarias contemplativas con la Imagen de María Stma. Del Buen Remedio bajo palio portada por sus hijos costaleros y acompañada por los primeros hermanos nazarenos en un número aproximado de cincuenta.

Aquella primera salida fue todo un acontecimiento. Andújar entera abarrotó la salida, las calles del recorrido así como el momento de la entrada de la Cofradía en la iglesia, provocando que el cuerpo de nazarenos tuviera que romper su formación y entrar estos en la capilla de uno en uno. La Hermandad ya era conocida y había revolucionado irremediablemente nuestra Semana Santa comenzando a despertar conciencias adormecidas. La actividad diaria de la misma continuaba y la nómina de hermanos comenzaba a crecer. Desde esos momentos la Junta de Gobierno decide continuar con sus propósitos y acuerda acometer el encargo de la Imagen del Señor.

Al mismo tiempo se iba desarrollando la vida diaria de la Hermandad, que unido al gran proyecto de futuro con la hechura de la nueva Imagen y la consiguiente incorporación de un nuevo paso a la misma, hizo que las monjas trinitarias sintieran que aquello pudiera traer la perturbación de la tranquilidad y recogimiento propios de la clausura del convento, decidiendo la comunidad que nuestra Hermandad debería de pensar en buscar una nueva sede para el establecimiento de la misma. Ambas partes y llegado a un acuerdo, establecen un plazo para la búsqueda de una nueva iglesia y el traslado a la misma. Indudablemente esta nueva situación frenaba en seco la dinámica de nuestra Cofradía, la cual concentraba, a partir de ese momento, todo su esfuerzo en la búsqueda de la nueva sede. Después de innumerables vicisitudes y conversaciones sin resultado satisfactorio, nuestra Hermandad y su Junta de Gobierno, se ve en la necesidad de solicitar del Ayuntamiento de Andújar, la cesión en uso de la pácticamente abandonada Capilla del Antiguo Hospital municipal. Afortunadamente nuestro Ayuntamiento accede a tal petición, autorizando el Sr. Obispo nuestro traslado al nuevo templo, mediante documento firmado a finales de 1.988. De esta forma quedaba modificado nuestro establecimiento canónico, así como la pertenencia a una nueva parroquia, la de Sta. María La Mayor. Al año siguiente, en la Cuaresma de 1.989, tendría lugar la salida de nuestra Cofradía desde el nuevo templo. Bueno, mejor dicho, desde las dependencias aledañas a ese templo.

Teníamos por fin una iglesia donde poder seguir nuestra actividad cristiana y cofrade; pero faltaban las dimensiones apropiadas de la puerta de la misma para poder realizar la salida de cada Jueves Santo. Había que ampliar dicha puerta o bien abrir una nueva. Mas dificultades y problemas para nuestra Hermandad, pues la Comisión Municipal de Patrimonio se niega a permitir ninguna de las dos opciones. A pesar de ello la decisión de la Junta de Gobierno de trabajar en ese sentido, sigue fuerte y el respaldo decisivo se lo ofrece toda la Hermandad tal y como se refleja en el acta del Cabildo General de 9 de marzo de 1.989.

Entre tanto se va a producir otro de los acontecimientos de máxima relevancia en la vida de esta Cofradía. El 31de marzo de 1.990, se bendice la Imagen de Ntro. Padre Jesús de la Sentencia por parte del  entonces director espiritual D. Celedonio Cózar, siendo entronizado en el altar que ya meses atrás le venia esperando. Nuestro Cristo tendrá que esperar aun siete largos años para poder salir por las calles de Andújar; por su parte María Stma. Del Buen Remedio y ante las imposibilidades técnicas de la puerta de salida, tendrá que realizar la misma durante tres años desde una carpa guardapasos instalada en los jardines del hospital anejos a la nueva capilla y otros dos desde nuestra parroquia de Sta. María, a la cual, permitía su párroco, el traslado de la Imagen de nuestra titular las vísperas de la Estación de Penitencia.

El tesón de quienes guían este barco cofrade, hace, que tras buscar en mas altas instancias, la Comisión Provincial de Cultura de Jaén, una vez estudiados los informes que aporta la Hermandad y realizadas varias visitas a nuestra capilla, así como escuchadas las opiniones y razonamientos de peso que se aportan por otros conductos, consiente en la apertura de una nueva puerta con las dimensiones y características solicitadas. Esta obra de gran envergadura, se sufraga mediante una cuota extraordinaria voluntaria y, sobre todo, la aportación concreta de un hermano que marchó definitivamente junto al Padre Eterno y que tuvo el honor de presidir una Junta de Gobierno como H. Mayor.

Los años fueron transcurriendo estabilizándose de nuevo nuestra Hermandad, volcándose ahora en la consecución del Paso para el Señor de la Sentencia. Una vez mas gracias al esfuerzo de todos, por fin se encuentra en la ciudad de Córdoba y concretamente en la Hermandad “De La Merced”, la posibilidad de conseguir ese Paso adecuado en donde procesionar a nuestro Cristo. A dicha Hermandad le es adquirido el mismo, y que saliera en 1.944 de las sevillanas manos de Pérez Calvo, así como restaurado posteriormente, por otro ilustre sevillano; Guzmán Bejarano.  Cuando fue adquirido por nuestra hermandad, presentaba un aspecto de cierto abandono, siendo sometido a una exhaustiva restauración por parte de El Desván, que lo hizo de manera totalmente desinteresada y a los que siempre estaremos profundamente agradecidos. Por fin el Jueves Santo del año 1.997, nuestra Cofradía hace su Estación de Penitencia, con las dos Imágenes de sus titulares. Se producía definitivamente la representación plástica completa de nuestro Título, del que, por cierto, había desaparecido ya el atributo de “ Trinitaria”; pues, a pesar de continuar nuestra vinculación con dicha Orden indistintamente de haber abandonado el convento de nuestra fundación, nuestra Hermandad carecía de “Carta de Nombramiento”.

Desde aquel año se puede decir que la Cofradía se estabiliza definitivamente, amén de haber conseguido ya desde hacia algún tiempo, el prestigio y el caché que la consideraba como buque insignia de las Hermandades y Cofradías de nuestra ciudad y el modelo y espejo donde poderse reflejar.

Nuestro Cristo de la Sentencia, que saliera, al igual que la talla de nuestra Virgen, de las manos del sevillano Antonio Dubé de Luque, procesionó los primeros años sólo en su Paso, sin escenificarse el pasaje bíblico de su Sentencia. Los esfuerzos de las siguientes Juntas de Gobierno se encaminaron en completar el Paso de Misterio. Fue precisamente de las manos del artista José Ramón Navarro de donde salieron las tallas de los dos romanos que escoltaron en aquél atrio a Jesús en el momento de serle leída su Sentencia. Esas dos nuevas figuras junto con el otro personaje de la escena bíblica, Pilatos, y que ya nuestra Hermandad poseía desde hacía algunos años y salido de las manos del escultor Manuel López, hicieron completar nuestro Paso de Misterio.

Los años han ido trascurriendo inexorablemente; la vida de nuestra Hermandad se ido desarrollando de forma paulatina. Desde los últimos siete años, disfrutamos todos los hermanos de un pequeño local que hemos convertido en nuestra Casa de Hermandad, donde convivimos, disfrutamos, compartimos y sobre todo aprendemos a conoceros mejor los unos a los otros.

Llegados hasta aquí y coincidiendo con la apertura de esta nueva ventana de comunicación, nuestra Hermandad acaba de celebrar el aniversario de sus primeros veinticinco años de vida; unas Bodas de Plata que servirán, que duda cabe, para revitalizar los ánimos de tantos hermanos como vienen luchando por su Hermandad, sirviendo, al mismo tiempo, como punto de salida para permitir la implicación de muchos jóvenes hermanos dispuestos a convertirse en el relevo generacional llegado el momento.